Bolavento

Tradición granaína

  • Interiorismo

Una experiencia gastronómica

Con la inspiración de ofrecer una experiencia gastronómica moderna con toques granadinos, surge un local que abraza las texturas tradicionales de la ciudad a través de arcillas, maderas y mármol. Añadiendo un toque cálido que contrastase con los elementos más fríos, como las barras y los suelos, se hace uso de madera en muebles a medida, con molduras y detalles que los hacen únicos.

El desafío principal del proyecto es abordar la falta de iluminación natural. La solución propuesta es que el volumen central en forma de «U» se convierta en el protagonista, reflejando e introduciendo la luz en el interior. Este diseño no solo resuelve el problema, sino que también transforma las áreas que podrían parecer más estrechas, como el pasillo de entrada, en espacios amplios y luminosos mediante el uso estratégico de espejos.

En la difícil tarea de toma de decisiones durante los procesos de obra, se optó por preservar el suelo original descubierto durante el proceso, creando un interesante contraste en el suelo, el terrazo beige que salió picando el que tenía en ese momento el local, con un suelo de estilo hidráulico clásico, mucho más colorido.

La gama de verdes potencia la conexión entre el interior y el exterior, extendiéndose a través de carpinterías y paredes de manera armoniosa.

Aunque hay un diálogo permanente, sí que se pueden identificar tres zonas con identidades distintas, gracias a la elección de materiales, colores y mobiliario.

La zona de entrada y gran parte de la «U» central con presenta un ambiente desenfadado, perfecto para el tapeo rápido, todo ello con el diálogo del ladrillo y las pequeñas barras de mármol.

A la derecha, un rincón ambientado con carteles de eventos históricos de la ciudad invita a una experiencia más pausada, definida por una pared de posters y un techo que despliega una cuadrícula que distribuye y ordena las luminarias.

La pieza central, en cambio, ofrece un espacio de transición, probablemente la parte más relajada del local. Un pequeño reservado con una mesa baja invita a explorar diversas texturas como el esparto, la cuerda, el terciopelo o la madera. Situados estratégicamente en la zona más oscura, dos espejos enfrentados simulan una ventana con una persiana y el verde en contraste con el naranja del sofá, hacen del espacio una envolvente acogedora en la que relajarse.

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