Es complicado abrir una taberna y no caer en modas. Pero en Pitiminï lo tenían muy claro: No somos de modas, somos de costumbres.
Aunque también son de sentido del humor, y su idea de partida ha sido rendir homenaje a las tabernas tradicionales y su clientela habitual, pero adaptadas a nuestros días, y con una estética actual y muy personal. Todo gira en torno a un personaje principal, Don Pitimini: el clásico “señorito”, pero reconvertido al siglo XXI, que disfruta de la cerveza muy fría con tapas tradicionales, pero abierto a nuevas sorpresas culinarias. Gildas, tortilla de papas, frituras… No hay que inventar la pólvora, basta con asegurarse de que siga prendida.
Tabernas que sirvan cerveza con tapa hay muchas, pero que hayan convertido la cerveza fría en su razón de ser, muy pocas. Y menos aún, que hayan sabido fusionar el estilo clásico y hacerlo atractivo a distintas generaciones de clientela.
Por eso, la personalidad del local ha requerido recuperar elementos retro, esquemas de diseño clásicos en cuanto a colores (los habituales en la publicidad de la época) muy en sintonía con las nuevas marcas de cerveza que quieren recuperar el sabor de lo tradicional.
En Granada, la competencia en este sector es despiadada. O destacas para bien, o desapareces. Tienes que tener tu propuesta muy clara, y la imagen que la acompañe, igual de clara y de contundente.
Nos pusimos a jugar con gráficas basadas en patrones de azulejos y una paleta de colores limitada al rojo brillante+negro+crema. Y un personaje (Don Pitiminï) dibujado por uno de nuestros ilustradores/diseñadores predilectos Pablo Valverde, que además desarrolló toda una serie de grafismos basados en tapas para acompañar a todo el sistema gráfico.
El local elegido fue la antigua recepción de un hotel céntrico, que nos dejaba poca libertad de actuación (nos pedían la mínima intervención posible en cuanto a reformas), aunque mas que una limitación, nos lo tomamos como un reto, y volcamos toda nuestra atención a ciertas zonas estratégicas que iban a articular todo el interior; la barra, pared izquierda y fachada. Aplicando toques del rojo corporativo, elementos dorados, superficies de azulejos, madera, cartelería y grafismos típicos de un mercado, nos queda un espacio vibrante, sin perder el toque castizo.